Maldito Kawashima

May 9, 2007
Sí, maldito Doctor Kawashima y su Brain Trainning. Me había olvidado por completo de lo que me ocurrió esta Semana Santa en el fnac de Callao (Madrid, vaya) hasta que he leido esta noticia (guarda una relación directa, que diría Walter Sobchak en El Gran Lebowsky)

Paseando por la seccion de videojuegos (¡ni idea de como llegué allí!) me llamaron la atención dos niños pequeños, de unos 12 años. Uno de ellos sostenía en sus pequeñas (adjetivo añadido para provocar ternura y complicidad al lector con un pasado mejor) manos tres juegos de PSP. El niño, como no, fardaba frente a su amigo de los juegos que iba a comprarse. Pero no contaba con su padre.

Ahí estaba la figura paternal para decirle al hijo que sus notas habían sido pésimas y que no le dejaba que gastase su dinero en videojuegos. Dejando a un lado como podía el niño tener dinero para comprarse tres juegos de PSP de golpe (yo nunca he podido pegarme tal capricho)… ¿se puede ser más cruel? Quiero decir, ahí estaba el niño dando envidia a su amigo, ganándo prestigio social en una edad difícil… y el padre se lo niega todo (ya podrá, ya).

Pero respondiendo a la pregunta: , se puede ser mas cruel porque, después de negarle por activa y por pasiva que ni de coña le deja comprarse esos juegos, el padre alargó el brazo y coge el Brain Trainning para sentenciar: El único juego que dejo que te compres es este.

No sé a vosotros, pero a mi se me cayó el alma al suelo, casi ni me atrevía a mirar la cara del niño que, como imaginaréis, era un poema. Doy fe que el chaval suplicó de todas las maneras que un niño sabe suplicar. Y tambien doy fe que el padre no dió su brazo a torcer, aunque el niño mantuvo su orgullo y no accedió a comprar el Brain Trainning. ¡Chupate esa, padre!

Nintendo, habéis creado un monstruo.

The Prestige

Magnífica la película, magnífico el libro. Me quedé maravillado con la historia de rivalidad entre los dos magos, Alfred Borden y Rupert Angier, cuando me la contó el director Christopher Nolan a principios de año, y ahora que he terminado el libro de Christopher Priest me rindo ante la genialidad del relato original.

Una pena que en este caso haya que elegir si quieres romper la magia del libro o de la película. Pese a que la película es una adaptación muy libre del libro, es obvio que al menos los mayores secretos que los dos magos guardaban con tanto recelo quedan destripados si ves la película.

Sinceramente, no sabría si recomendar leer primero el libro… o ver la película antes. No creo que la obra cinematográfica sea, como en la mayoria de los casos, peor que su homónimo literario. Es una adaptación mas que digna, con distintas situaciones pero la misma esencia de rivalidad.

Pero el libro es el libro. Primero cuenta la versión de Alfred Borden desde su propio punto de vista para después sumergirnos en el absorbente diario del otro mago, Rupert Angier. Esto hace que el libro sea mas imparcial que la película a la hora de posicionarte con un mago u otro, aunque inevitablemente acabes posicionadote con uno de los dos. Curiosamente, el mago con el que simpatice en el cine no fue el mismo que en el libro.

Elijáis lo que elijáis (apuesto que para 90% será la película…), disfrutad de esta apasionante historia porque lo merece… ¡y luego elegís la obra complementaria!

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