Creo que Clint Eastwood está más cerca de lo que deberíamos hacer con los superheroes que cualquiera persona que trabaje en los comics. Harry el Sucio es más grande que la vida. Su comportamiento lleva a que le metan en la cárcel, sí, pero eso es irrelevante. Lo que importa es que a traves de su hostilidad y a pesar de lo mal que habla, Harry es una fuerza moral que administra la “ira de Dios” sobre los asesinos que la sociedad trata como victimas. Todas las críticas que atacan ferozmente a Eastwood se deben a que los críticos no tienen ni idea de lo que hace. Lo que pasa es que Eastwood analiza la sociedad contemporánea y lo hace a traves de una película de acción, algo que ni Hollywood ni los críticos de Hollywood entienden. Y lo hace mucho mejor que los cineastas que van de eruditos.
Frank Miller
Al final no conseguí el propósito de leerme 30 libros el año pasado
(de hecho, quedé bastante lejos de conseguir el objetivo). Pese a todo he tenido algunas lecturas muy buenas que ya he comentado en el blog, y he dedicado el último cuarto del año a leer con calma
Una breve historia de casi todo, y aun no lo he terminado (ya digo, con calma). Pensaba finiquitarlo en Navidad, pero tuve la suerte de que me regalasen
(¡mil gracias Vito!), entre muchos cómics, un libro que devoré en apenas un par de días:
En primera persona: Frank Miller. En fin, la divulgación científica puede esperar otro poco.
Seguro que ya lo he dicho más de una y de dos veces: soy un gran seguidor de la obra de este guionista/dibujante americano. Aunque últimamente está de capa caída, su obra es parte de la historia del cómic y marcó profundamente al llamado Noveno Arte. Es como despreciar a Einstein porque malgastó la segunda parte de su vida después de haber descubierto la Teoría de la Relatividad Especial, entre otras cosas (¿veis como me lo estoy leyendo?). Pues no, hay cosas que no se tocan, y Miller es una de ellas.
En este libro, David Hernando recopila declaraciones de Frank Miller y las ordena cronológicamente, con lo (casi) todo en su vida profesional esta a lo largo de las 160 páginas del libro. Como podéis imaginar, es fascinante viajar a través de sus palabras sobre lo que significaron sus propias obras y su paso por las compañías de la industria del cómic. Lógicamente, más que reseñar los cómics se dedica a comentar como surgieron las ideas, sus motivaciones o los problemas a la hora de hacerlos. Me parecieron especialmente interesantes los comentarios comparando Daredevil con Batman, como desmenuza sus personalidades sin piedad para trasladarnos su idea sobre ellos.
Y no sólo eso, Miller no puede evitar comentar aspectos de la industria como los derechos de autor, la censura, los atentados terroristas del 11S o las adaptaciones de su obra al cine (y su implicación con el Septimo Arte en algunos guiones). Ya lo había leído antes, pero leer de sus propias palabras como Robert Rodriguez le acosó (literalmente) para conseguir su colaboración en la adaptación cinematográfica de Sin City… no tiene precio.
Además, el libro es muy ameno de leer y no es especialmente largo (dibujos por aquí, letra algo grande… pues eso). Al menos a mi se me pasó como un suspiro. Por cierto, no quiero finalizar sin alabar el gran trabajo con la maquetación del libro, lleno de dibujos de sus obras en cada página que acompañan perfectamente a la narración. Si estás interesado en la obra de este autor, un must have.