Hola, he venido por mi voluntad…
March 13, 2006…porque estoy enganchado. Todo empezó hace unos dias cuando decidí comprar el Carcassonne en una tienda, pensando que sería util en los ratos muertos.
Lo que no pensé es que acabaría con los no-muertos también.
Empiezas aprendiendo sus sencillas reglas. Al principio colocas inocentemente tus seguidores con esperanza de conseguir algo. Obviamente el azar no basta, pero ya vas cogiendole el truco a eso de poner ciudades y monigotes.
A continuación viene la fiebre por el campesinado: no hacía otra cosa que apostar por el campo y, poco a poco, noté como la inocencia del principio daba paso a una competitividad cada vez mayor. En esta fase es normal un “¡otra, otra!” al final de cada partida.
Después comprendí que no es que yo lo hiciera mal del todo, ¡¡es que los demas lo hacían demasiado bien!!. Así se pasa a la fase de puteo y rapiñamiento. Evitar que construyan grandes ciudades, pero si lo consiguen hay que unirse a ellos a toda costa. Incluso intentar quitarles la ciudad (lo que se conoce como “hacer amigos”, vaya).
Al final pasaron las horas y ahí seguía. Mis compañeros de juego me miraban como diciendo “¿por que me has enseñado a jugar a esto?”.
Estoy enganchado. Y lo peor es que ni siquiera gano :(






